hoy lloré porque me dijeron que no podía ser voluntaria en una guardería de mascotas.
lloré bajo el frío, mientras cruzaba a pie el puente que por lo general me hace feliz.
lloré sola, con los audífonos en Jack Johnson y la nariz fría, bien fría.
la verdad es que sí ando un poco más sensible.
ayer lloré con la idea del momento en que heidy abriera el correo que le mandé explicándole mi ausencia en el colegio.
lloré porque había demasiadas clases de mandarinas en el mercado, porque no podía decidir por una marca de granola.
también lloré al pensar que tal vez sí me extrañas,
lloré por el recuerdo de las olas y
por el antojo que tengo de comer crepas y banana pancakes.